• Acerca del autor

    Técnico criminalista de la Escuela Nacional de Criminalística y Ciencias Forenses (ENAC) Medellín Colombia, Psicólogo de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) Sede Medellín Colombia, Especialista en Psicología Forense de la Universidad del Norte (UNINORTE) Barranquilla Colombia, Magister en Psicología Jurídica de la Universidad Santo Tomás (USTA) Bogotá Colombia, candidato a doctor en Neurociencias Cognitivas Aplicadas de la Universidad Maimonides Buenos Aires Argentina.

    Psicólogo Forense del Listado oficial de peritos del Colegio Colombiano de Psicólogos (COLPSI).


    Andrés Mauricio Ponce Correa

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Impulsividad: Definición, diagnóstico y tratamiento (V1)

 La impulsividad es una predisposición a reaccionar de forma brusca y no planificada ante estímulos internos o externos, sin considerar las consecuencias para sí mismo o para los otros; es un tipo específico de agresión inmediata, una respuesta ante un estímulo ambiental interpretado como amenazante o como un rasgo de personalidad. También, se define también como la tendencia a emitir una respuesta de forma rápida, en ausencia de reflexión, y se caracteriza por comportamientos inadecuados, poco planificados y que frecuentemente ponen al individuo en riesgo de implicación delictiva. Las personas impulsivas se califican como temerarias, imprudentes, arriesgadas, poco reflexivas, espontáneas, naturales, rápidas e inconscientes; en el diccionario se describen además como  irresponsables.

 
Andrés M., Ponce
Psicólogo
Tc. Criminalísta
Esp. Psicología Forense
Mg. Psicología Jurídica
 
 
Definición
Para Garcia, Santamarina, Huerta y Alonso (2005), la impulsividad  es una predisposición a reaccionar de forma brusca y no planificada ante estímulos internos o externos, sin considerar las consecuencias para sí mismo o para los otros; es un tipo específico de agresión inmediata, una respuesta ante un estímulo ambiental interpretado como amenazante o como un rasgo de personalidad. Para Alcázar, Verdejo, Bouso, y Bezos (2010), la impulsividad también se define también como la tendencia a emitir una respuesta de forma rápida, en ausencia de reflexión, y se caracteriza por comportamientos inadecuados, poco planificados y que frecuentemente ponen al individuo en riesgo de implicación delictiva. Para Pueyo (2004), las personas impulsivas se califican como temerarias, imprudentes, arriesgadas, poco reflexivas, espontáneas, naturales, rápidas e inconscientes; en el diccionario se describen además como  irresponsables.
De otra forma, teniendo en cuenta a Pueyo (2001), la impulsividad es vista como un estado: marcada falta de control de impulsos transitoria; como un rasgo: disposición estable al comportamiento  impulsivo, o como un proceso, donde hay fallas en los mecanismos inhibitorios; dicho proceso, para Servera Barcelo y Pascual (2002), citados por Scandar (Sin fecha), hace referencia a la impulsividad cognitiva es la que trata sobre fallas en el procesamiento de la información y la resolución de problemas. Para Barkley citado por Scandar (Sin fecha), la impulsividad es una incapacidad para demorar reforzadores a la que se le suma una falta de adecuada evaluación de los estímulos. Según Servera Barceló y Pascual (2002), citados por Scandar (sin fecha), hablando específicamente de  impulsividad cognitiva, esta  se define como una tendencia del sujeto a precipitar sus respuestas; y para Dickman citado por Pedrero (2009), la impulsividad se define como la tendencia a recapacitar menos que la mayoría de la gente con iguales capacidades antes de realizar una acción.
Etiología
De acuerdo a Pueyo (2001), la impulsividad tiene su mejor explicación en el síndrome del Lóbulo Frontal, bajos niveles de Serotonina (5-HT), alteraciones funcionales/anatómicas de la amígdala y alteraciones funcionales/anatómicas del lóbulo temporal. Para Alcázar, Verdejo, Bouso, y Bezos (2010), la impulsividad se encuentra relacionada con las deficiencias de la función ejecutiva la cual se encarga del control conductual.  Para Riding y Cheema (1991) y Jones (1997), citados por Scandar (Sin fecha ), la impulsividad puede venir de circunstancias de crianza, es decir, la impulsividad esta dentro del continuo reflexividad- impulsividad (R-I), entendido como  un estilo de aprendizaje, donde se aprende a reflexionar antes de actuar o a accionarse rápidamente.
Descripción
Para Alcázar, Verdejo, Bouso, y Bezos (2010), las personas impulsivas tienden a seleccionar refuerzos inmediatos a pesar de las posibles consecuencias negativas futuras. Para Dickman citado por Pedrero (2009), la conducta impulsiva no va necesariamente vinculada a consecuencias negativas, pues en determinadas condiciones, los sujetos considerados impulsivos pueden rendir mejor que los no impulsivos. En algunas tareas experimentales simples, los sujetos impulsivos presentan respuestas rápidas pero con menos errores que los poco impulsivos, y en tareas en que el tiempo de respuesta es muy breve los sujetos impulsivos presentan respuestas más exactas (Dickman, 1985; Dickman y Meyer, 1988, Ídem); además, según estudios de Verdejo, Lawrence y Clark, (2008), citados por Pedrero (2009), la impulsividad ha sido identificada como una de las variables más consistentemente vinculadas al contacto temprano con las drogas, la repetición de los consumos y la progresión a la adicción.

Clases de Impulsividad

Para Scandar (Sin fecha), la impulsividad se encuentra dividida en varias categorías. Por ejemplo, Servera (1997) citado por Scandar (Sin fecha), nombra una impulsividad manifiesta subdividída a su vez en impulsividad motora y social, y la otra es la cognitiva. Teniendo en cuenta los estudios de Dickman (1993), Servera Barcelo y Pascual (2002), citados por Scandar (Sin fecha), existe también la impulsividad definida como una tendencia a actuar con una menor previsión de las consecuencias; esta a su vez se divide en impulsividad personológica funcional y disfuncional de acuerdo a su contenido adaptativo. Pedrero (2009), distingue dos tipos de impulsividad; una Funcional (IF), tendencia a tomar decisiones rápidas cuando la situación implica un beneficio personal, lo que supone un proceso de toma de decisiones con riesgo calculado; mientras que la Impulsividad Disfuncional (ID), se encuentra relacionada con la tendencia a tomar decisiones irreflexivas, rápidas y sin precisión en situaciones en las que esta estrategia no es óptima, con consecuencias negativas para el individuo.
La IF (Pedrero, 2009), se relaciona con rasgos de personalidad como la búsqueda de sensaciones, aventurerismo y desinhibición, en tanto que la ID lo hace con rasgos como ausencia de premeditación, baja deliberación y falta de reflexión. Ambas modalidades de impulsividad aparecen relacionadas con el Sistema de Activación Conductual (BAS), propuesto por Gray (Pickering y Gray, 1999, citados por Pedrero, 2009), pero, mientras la ID se asocia a la búsqueda de diversión, la IF lo hace con la energía (drive) y negativamente con el Sistema de Inhibición Conductual (BIS).
Evaluación
Según Echeburúa y Fernández  (2008), una forma de evaluar la impulsividad es por medio del uso de pruebas psicométricas. La Escala de Impulsividad de Barrat por ejemplo, “Barrat Impulsiveness Scale-10; BIS-10” creada por Barratt en 1985; versión española de Luengo, Carrillo de la Peña y Otero, 1991). Esta prueba consta de 33 ítems que puntúan de 0 a 4 en una escala de tipo Likert. El rango total de la escala oscila de 0 a 132. Este instrumento consta de 3 subescalas, de 11 ítems cada una, y con un rango que oscila de 0 a 44. La primera subescala evalúa la Impulsividad Motora, la segunda la Impulsividad Cognitiva y la tercera evalúa la improvisación y ausencia de planificación. La puntuación total se obtiene de la suma de todas las subescalas.
Otra forma de evaluación es la de la evaluación de la impulsividad cognitiva, se sigue el paradigma inaugurado por Kagan (Kagan 1965), citado por Scandar (Sin fecha), con el emparejamiento de figuras; aquí, el sujeto tiene un dibujo de muestra y una cantidad variable de estímulos por lo general entre 3 y 8,  Todos los estímulos menos uno tienen alguna diferencia con la muestra (siempre mínima). El trabajo del sujeto es encontrar aquella imagen que es exactamente igual; cuantos más errores hayan, mayor impulsividad.

Tratamiento

Tratamiento farmacológico:
De acuerdo con Gómez (Sin fecha), el tratamiento farmacológico se utiliza sobre todo en casos en donde el no control de impulsos compromete seriamente la seguridad del paciente o de los demás. Se utilizan algunos antidepresivos, específicamente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotinina (I.S.R.S), debido a que se considera la impulsividad como un problema de disfuncionalidad serotonérgica. Ejemplo de ellos es la fluoxetina y la sertralina, otros dos I.S.R.S son el citalopram la fluvoxamina. Otros fármacos son los inhibidores de la monoa-minooxidasa (IMAO) como la fenelzina y la tranilcipromina. También se utilizan estabilizadores del estado de ánimo como el divalproato sódico, la carbamazepina,  lamotrigina y el carbonato de litio. Se utilizan además antipsicóticos atípicos como la clozapina, risperidona y la olanzapina; y otros tales como los antagonistas opioides (ej. naltrexona) y Beta bloqueadores (ej. propanolol) y algunos anticonvulsivos tales como el Topiramato (Garcia, Santamarina, Huerta y Alonso, 2005).
Para Gómez (Sin fecha), hay una serie de fármacos contraindicados para la impulsividad, la amitriptilina, ya que crea experiencias disociativas, genera ideación paranoide, ansiedad, hostilidad, agitación e incremento de posibilidades de suicidio. Las benzodiacepinasque determinan una mayor posibilidad de desarrollo de conductas de agresión, de destrucción y de impulsividad y las anfetaminas.
Tratamiento psicológico

Terapia aversiva:

       Teniendo en cuenta a Echeburúa,  Fernández, y Salaberría (1995), las técnicas aversivas se utilizan en el tratamiento psicológico de la impulsividad; aquí, se trabaja con impulsividades específicas, por ejemplo, la impulsividad sexual, la impulsividad frente a la violencia intrafamiliar, la impulsividad frente a la violencia social, interpersonal entre otras. Aquí, los estímulos aversivos son emparejados con los estímulos problema o señales desviadas; esto se realiza a través del uso de fotografías, narraciones,  historias de vida o ejemplos en el momento de contacto con la señal desviada. Los estímulos aversivos pueden ser químicos, olfativos, eléctricos, mecánicos o internos de tipo simbólico o imaginativo. Una de las aversiones más utilizadas es la aversión de vergüenza, desarrollada por Wickramasekera en 1980, ante la señal desviada se busca una consecuencia de vergüenza o de humillación experimentada directamente; un ejemplo de la terapia aversiva se aplica en la en la impulsividad erótica o sexual, en donde se trabaja con las diferentes fantasías sexuales, se trata aquí de que se elimine la excitación erótica ante dichos estímulos cuando aparece reiteradamente asociada a situaciones desagradables (Echeburúa,  Fernández, y Salaberría; 1995).

Sensibilización encubierta:

        Para Echeburúa,  Fernández, y Salaberría (1995), Otra terapia psicológica es la sensibilización encubierta, aquí se proveen consecuencias negativas ante la señal desviada en la imaginación del paciente. También, la prevención de respuesta, esta técnica también es conocida como extinción con prevención de respuesta; según Goldstein y Kanter (1993) y Caballo (1998), esta técnica es utilizada para problemas  de impulsividad; la técnica consiste en la reducción gradual de la ocurrencia de actos impulsivos, en primera medida, el terapeuta, debe identificar una serie de situaciones en las cuales el paciente actúa impulsivamente; luego, se hace un análisis de las mismas situaciones encontrando claves de la impulsividad, se elabora hipótesis acerca de por qué se actúa con impulsividad, y se identifican puntos clave que el paciente perciba como agresión y hostilidad;  para ello, se representan y reproducen nuevamente los estímulos o situaciones, después, se realiza una lista de puntos clave de evitación o estrategias contrarias a la impulsividad.
Bibliografía
Alcázar, M., Verdejo, A., Bouso, J. y Bezos, L. (2010) Neuropsicología de la agresión impulsiva. Revista neurología 2010; 50 (5): 291-299. En: www.neurologia.com
Caballo E., Vicente. Manual para el tratamiento cognitivo conductual de trastornos psicóticos. Madrid: siglo XXI, 1998 689 pág.
Caballo E., Vicente. Manual de tecnicas de terapia y modificación de conducta. Madrid: Siglo XXI, 1998 980 pág.
Echeburúa, E., Fernández, J. y Salaberría, K. (1995) Tratamiento psicologico de los ofensores sexuales posibilidades y limites. Revista Psicologia conductual vol. 3 n.1 1995 pp 47- 66. Universidad del pais vasco
Echeburúa, E. y Fernández, J. (2008)  Evaluación de un programa de tratamiento en prisión de hombres condenados por violencia grave contra la pareja. International Journal of Clinical and Health Psychology ISSN 1697-26002009, Vol. 9, Nº 1, pp.5-20. Universidad del País Vasco, España y Universidad Pública de Navarra, España
Garcia, I., Santamarina, S., Huerta, M. y Alonso, M. (2005)  Topiramato en el tratamiento de la impulsividad en enfermos mentales ambulatorios. Servicio de Psiquiatría. Hospital Valle del Nalón. Langreo. Asturias. España. Gabinete de estudios. Fundación Benito Feijoo. Sanatorio ADARO. Langreo. Asturias. España. Psiq Biol. 2005;12(2):46-51 24
Goldstein,  A. y Kanter, F. (1993) . Como ayudar al cambio en psicoterapia. Bilbao: Descleé de Brouwer, 712 Pág.
Gómez, F. (Sin fecha) La impulsividad en el trastorno límite de la personalidad: su tratamiento farmacológico.Universidad de Buenos Aires, Servicio de psicopatología infantil. Hospital Aleman.
Pedrero, E. (2009) Evaluación de la impulsividad funcional y disfuncional en adictos a sustancias mediante el Inventario de Dickman. CAD 4 – Instituto de Adicciones Madrid. Psicothema 2009. Vol. 21, nº 4, pp. 585-591 ISSN 0214 – 9915 CODEN PSOTEG. En: www.psicothema.com
Pueyo, A. (2001). Impulsividad y Cerebro. Fundación Mafre. Departamento de Personalidad, Universidad de Barcelona.
Pueyo, A. (2004) Evaluación de la impulsividad y riesgo en el uso de armas de fuego en policías y fuerzas de seguridad. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Barcelona
Citar este texto:
Andrés M., Ponce (2011) Impulsividad: Definición, diagnóstico y tratamiento (V1). En: criminalforense.com

 

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Técnico criminalísta ENAC Medellín, psicólogo UPB Medellín, Especialista en Psicología Forense UNORTE Barranquilla, Magister en Psicología Jurídica USTA Bogotá y candidato a Dr. en neurociencias cognitivas aplicadas Maimonides Argentina.

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