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Breve historia de la psicología clínica

BREMEN´S
2014
 

Teniendo en cuenta a Coto, Gómez-Fontanil y Belloch (1995), en la cultura griega, la locura, con una explicación demonológica, era definida como el resultado de la posesión de los espíritus malignos personificados en las diosas MANÍA y LISA, enviadas por los dioses en estado de cólera (Mora, 1982). Los centros médicos pre hipocráticos eran templos dedicados al Dios de la Curación: ESCULAPIO, al mismo tiempo que eran centros de peregrinación para los enfermos (Ellenberg, 1974), citado por Coto, Gómez-Fontanil y Belloch (1995). Como lo refiere entonces Compas y Gotlib (2002), el tratamiento de los trastornos mentales en otras partes de Europa, fue llevado a cabo por instituciones religiosas; estos se basaban en el método anteriormente mencionado conocido como demonología, donde se consideraba que dichos problemas eran producto del mal; de hecho, en libros religiosos como el Talmud y el Antiguo testamento, la locura es considerada como una consecuencia del castigo divino. La psicosis (alucinaciones y delirios) se veía como una posesión demoniaca y se le trató por medio de exorcismo, tortura y quema en la hoguera.

Los discípulos de Pitágoras fueron quienes inicialmente se interesaron por la cura y la medicina (Coto, Gómez-Fontanil y Belloch, 1995), específicamente Alcmeón de Crotoma (siglo VI a.C.) quien hablaba de la interacción entre las fuerzas externas e internas en el individuo, al estado óptimo se conocía como Crasia, y un estado sin armonía como discrasia. Por su parte Empédocles, (490-430 a.C), sugirió la teoría humoral en donde fuego (calor), tierra (sequedad), agua (humedad) y aire (frio), se compaginaban con humores orgánicos tales como (sangre (corazón), flema (cerebro), bilis amarilla (hígado), bilis negra (bazo), Cualquier desequilibrio en estas sustancias producía la enfermedad.

Pero es el mismo Hipócrates, quien da inicio a la medicina (460-377 a.C), citado por Coto, Gómez-Fontanil y Belloch (1995), quien consideró que los trastornos mentales al igual que las enfermedades físicas se debían a causas y procesos naturales; aunque continúo con la teoría de los humores. Hipócrates es quien empieza a establecer estructuras clínicas tales como la epilepsia, la manía, melancolía, la paranoia y la histeria, esta última causada en las mujeres debido a la falta de relaciones sexuales y el movimiento del útero (Coto, Gómez-Fontanil y Belloch, 1995).

La teoría de Hipócrates (Coto, Gómez-Fontanil y Belloch, 1995), daría inicio al desarrollo de la medicina; de igual forma, la psicología clínica tiene grandes bases en esta,

pero es Platón, (427-347 a.C.), contemporáneo de Hipócrates, junto a Sócrates y Pericles, quienes prácticamente sustentan los inicios de la psicología clínica. Estos, explicaban el comportamiento y el modo de ser de las personas de acuerdo a dos principios: la materia y el espíritu; además de un planteamiento de una dualidad psicofísica, en donde se consideraba que el hombre tenía dos almas: EL ALMA RACIONAL y EL ALMA IRRACIONAL. Lo que va mostrando que la psicología clínica tiene sus inicios tanto en la filosofía como en la medicina.

Teniendo en cuenta a Compas y Gotlib (2002), en Hipócrates (siglo IV a.c.), se encuentran entonces las primeras explicaciones médicas conocidas como perspectiva somatogénica. Hipócrates afirmaba que los problemas mentales al igual que los problemas físicos, eran consecuencia de un desequilibrio en los cuatro humores corporales: bilis negra, bilis amarilla, sangre y flemas y por tanto el tratamiento debería ir dirigido a equilibrar estas sustancias. Luego, desde siglo XVI al XIX, el tratamiento iría enfocado a internar a las personas con dichos problemas en centros protegidos en donde ofrecían poco o ningún tratamiento y además carecían de trato humano.

En Grecia y Roma, se empezó a desarrollar el conocimiento clínico (Coto, Gómez-Fontanil y Belloch, 1995); Asclepíades (a.C), distinguió entre ilusiones y alucinaciones, (Mora, 1982 citado por Coto, Gómez-Fontanil y Belloch, 1995); y dividió las enfermedades en agudas y crónicas. Así, son siete siglos que medían entre Hipócrates y Galeno (130-200 d.C), este último, reunió todo el conocimiento médico acumulado de sus predecesores grecoromanos. Pero el oscurantismo volvería a hablar de brujas y demonios. Los únicos que pudieron transmitir todos los conocimientos médicos en la edad media fueron los árabes, en la otra Europa, la iglesia cristiana volvería a ver la locura como una acción contra lo divino, provocada por el demonio, y por lo tanto, su tratamiento escapaba a las capacidades y recursos humanos.

Ya en el renacimiento, según Coto, Gómez-Fontanil y Belloch (1995); autores como Parecelso, empezarían a afirmar que el enfermo mental no era ni un pecador ni un criminal, sino de una persona enferma que necesitaba de la ayuda del médico. Y así se empezaron a rechazar los postulados demonológicos. Es así como desde el siglo XVII, vendrían postulados anatomopatológicos de la locura, donde se consideraba que las enfermedades mentales tenían su origen en lugares específicos del cerebro; su precursor fue Willis (1621-1675), quien daría inicio a explicaciones de la enfermedad mental localizacionistas y reduccionistas; es aquí donde se empiezan a practicar las lobotomías o escisiones de partes cerebrales en las cuales se introducía una especie de picahielo por debajo del párpado superior el cual se golpeaba con un martillo haciéndolo atravesar el hueso orbital hasta el cerebro, luego se hacía hacia atrás y hacía delante de modo que cortara la materia blanca del cerebro (Carlson, 1996 -313). Después vendría la perspectiva neurofuncional en donde no se sustenta la enfermedad en partes defectuosas sino en un mal funcionamiento de aquellas.

Más adelante, Franz Anton Mesmer (1734-1815), daría el paso al descubrimiento del inconsciente y a la psicoterapia, aunque con una terapia fundamentada en imanes y corrientes magnéticas. Del magnetismo, como se llamaba, se pasó al “sonambulismo artificial” de Puységur (1751-1825), que el neurólogo Braid llamaría después como hipnosis. Y a finales del siglo XIX, surgiría la psicología como disciplina, derivada de la filosofía y de la fisiología. William James al igual que Dewey, funcionalistas, basados en el estudio de los propósitos y función de los procesos mentales como componente adaptativo, serían los trabajos más influyentes en la psicología americana desde 1980, el funcionalismo, daría inicio a una psicología aplicada y experimental, vendría el conductismo y la psicología fisiológica de Wundt o estructuralismo, con los estudios de experiencia consiente sensaciones y sentimientos (Coto, Gómez-Fontanil y Belloch, 1995).

La psicología del acto creada por Franz Brentano (1838-1917), también fue precursora de la psicología clínica, aquí se empezó a entender la conciencia, como un proceso activo, creativo y constructivo, se decía que los fenómenos mentales son actos y tienen una intencionalidad (Coto, Gómez-Fontanil y Belloch, 1995). Así, se va pasando de posturas somatogénicas a posturas psicogénicas (Compas y Gotlib, 2002), que comienzan en el siglo XIX cuando se empieza a hablar de tratamiento moral, incluso se crea un movimiento que sustenta que los individuos con problemas psicológicos deben ser tratados con cuidado y humanidad. Es así que se empiezan a notar cambios en las condiciones inhumanas y los métodos utilizados en la clínica.

Psicología clínica cognitivo conductual

En cuanto a la psicología clínica cognitivo conductual, de acuerdo a Compasy Gotlib (2002), esta empezó siendo conductual a partir de la década de 1930, con los estudios y prácticas desarrollados por Pavlov, Watson y Skinner, que perduraron siendo netamente conductuales hasta 1970. Ya Denver (1974), describiría la revolución cognitiva. La Psicología clínica a partir de este momento se interesó más por los procesos cognitivos y en el procesamiento de la información del individuo que por la misma conducta, el modelo estimulo – respuesta no alcanzaba a satisfacer las necesidades terapeúticas. El trabajo de Bandura (1969), sobre el aprendizaje por observación fue un paso importante para empezar a hablar de procesos cognitivos y simbólicos en la terapia.

Luego continuaría Michael Mahoney (1974), en su libro modificación de Donald Meichenbaum (1977), en su libro modificación cognitivo conductual, y al mismo tiempo Albert Ellis y Aaron Beck perfeccionaban las terapias para trastornos emocionales con un fuerte componente cognitivo. Estas terapias resaltaban las cogniciones disfuncionales como causas del malestar psicológico y punto crucial para producir un cambio terapeútico. Las terapias, siendo cognitivo conductuales, pasaron a denominarse simplemente cognitivas.

Aaron Beck (1967), desarrollaría la terapia cognitiva, y Albert Ellis (1962-2000) desarrollaría la Terapia Racional Emotiva –TREC- y también su modelo ABC

(acontecimientos, creencias y consecuencias). Los dos se formaron como psicoanalistas pero abandonaron el papel de las pulsiones inconscientes para hacer énfasis en la importancia de las cogniciones.

La inteligencia artificial

También hay que resaltar la importancia del desarrollo de la inteligencia artificial en el desarrollo de la ciencia cognitiva, la psicología cognitiva y su repercusión en la clínica cognitiva. Teniendo en cuenta a Iglesias (2006), la noción de pensamiento humano el cual se considera que se nutre a partir de estructuras de símbolos junto a un establecimiento de reglas, se equipara al procesamiento de un ordenador por lo cual se considera que las computadoras son dispositivos capaces de realizar las mismas funciones de razonamiento humano. La historia del cognitivismo y la cibernética, que integradas llevaron al concepto de ciencia cognitiva, muestran el planteamiento continuo de ordenadores que buscaban la forma de pensamiento humano.

Es a partir de la conferencia de Dartmouth (1956), donde Simon y Newell, citados por Iglesias (2006), muestran los desarrollos en este tipo de máquinas inteligentes; en 1969, Simon (Ídem.), había afirmado que tanto la computadora como la mente humana deberían considerarse “sistemas simbólicos”. De acuerdo a Medina (2008), en el mismo año, se desarrolló un simposio sobre teoría de la información en el Instituto Tecnológico de Massachusetts sobre comunicación y ciencias humanas. En dicho simposio se presentaron tres conferencias importantes que también darían inicio a la ciencia cognitiva: El mágico número siete (G.Miller), tres modelos de lenguaje (Noam Chosky)y la teoría lógica de la máquina (A. Newell y H. Simon).

Algunas fechas para tener en cuenta

Compas y Gotlib (2002):

1826: WUND Curso sobre la psicología desde el punto de vista de las ciencias naturales

1873: WUND Manual de Psicología Fisiológica

1879: WUND laboratorio psicología Leibzig Alemania

1892: APA (Hall y otros)

1895: FREUD estudios sobre la histeria

1896: WITMER primera clínica de psicología

1900: FREUD interpretación de los sueños: psicoterapia psicoanalítica

1904: PAVLOV premio Nobel

1907: WITMER primera revista psicología clínica

1913: WATSON la psicología como un conductista la ve

1917: PRIMERA GUERRA MUNDIAL EEUU

1919: APA Sección de psicología clínica

1938: SKINNER la conducta de los organismos

1941: Segunda guerra mundial

1942: ROGER libro asesoramiento y psicoterapia

1945: CONNECTICUT ley psicólogos clínicos

1946: ADMINISTRACIÓN DE VETERANOS apoyo universidades para apoyo clínico

1949: UNIVERSIDAD DE COLORADO, conferencias Boulder psicología clínica

1952: DSM (106 entidades diagnósticas)

1958: WOLPE inhibición reciproca

1959: BANDURA aprendizaje vicario

1968: DSM II (182 entidades diagnósticas)

1969: MISCHEL personalidad y evaluación acercamiento conductual

1973: DOCTORADO en psicología clínica, Vail colorado

1974: primer meta análisis sobre efectos de la psicoterapia.

1974: MAHONEY modificación conducta y cognición

1979: BECK Terapia cognitiva de la depresión

1980: DSM III (286 entidades diagnósticas)

1987: DSM III-R (292 entidades diagnósticas)

1988: APS Asociación para la ciencia psicológica

1994: DSM IV (297 entidades diagnósticas)

1995: APS división de psicología clínica, intervención con trastornos psiquiátricos.

2000: DSM IV TR (297 entidades diagnósticas)

 

Bibliografía

Compas, E.B. y Gotlib, H. I. (2002) Introducción a la psicología. Ciencia y Práctica. Mc Graw Hill, México. 561 pág.

Coto, E., Gómez-FOntanil, Y. y Belloch, A. (1995) Historia de la Psicopatología. En Bellock, A. Sandin, B. Y Ramos, F. (1995) Manual de Psicopatologia. Vol. 1. Mc Graw Hill.

Iglesias, M. L. (2006) La ciencia cognitiva introducción y claves para su debate filosófico. Universidad de Navarra, España.

Medina, C.N. (2008) La ciencia cognitiva y el estudio de la mente. Revista IIPSI, vol. 11 N.1. pp. 183-198. Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, Facultad de Psicología.